Nuvia nació de una convicción simple pero urgente: El futuro de África depende de la curación de sus heridas ocultas.
Llevaba años con el deseo de devolver algo a la comunidad que me crió. Al principio pensé en abrir un orfanato, pero dudé. Temía crear algo en lo que no pudiera estar presente, algo que pudiera dejar vulnerables a los niños. Un día me di cuenta de que mi propio miedo apuntaba a una verdad más profunda: el dolor silencioso que no abordamos se convierte en el ciclo que repetimos.
Mientras asesoraba a mujeres durante los últimos cuatro años, vi un hilo común: muchas vivían con un trauma no expresado. Habían visto a sus madres sufrir y asumían que era normal. Los sentimientos quedaban enterrados, las preguntas sin respuesta y las heridas moldeaban sus vidas en silencio.
Conozco esa realidad de primera mano. En mi propio viaje, me enfrenté a temporadas de profunda lucha. Años en los que pensaba que simplemente había “perdido el norte”, cuando en realidad estaba luchando contra una depresión que no podía nombrar. Como a muchas hijas de africanos, me enseñaron a ser fuerte, a guardar silencio, a no dejar nunca que mis luchas se vieran como una excusa para fracasar.
Pero el silencio no es la fuerza. La curación lo es.
Nuvia existe para romper ese silencio. Creemos que si llegamos a las niñas pronto, antes de que se asienten décadas de dolor, podemos darles las herramientas para curarse, comprender su valor y tomar decisiones desde la claridad y la confianza. No se trata sólo de salud mental; se trata de recuperar la fuerza de África, niña a niña.
Empezamos con las mujeres jóvenes no porque los hombres no necesiten curación, sino porque este es el camino que yo he recorrido. Mi esperanza es que nuestro trabajo inspire a otros a crear espacios similares para los chicos, porque todas las vidas merecen la oportunidad de sanar y prosperar.
Si queremos una África fuerte y próspera, primero debemos ganar la guerra interior. El cambio empieza aquí, y empieza ahora.
Juntos, podemos ayudar a las niñas a curarse, crecer y liderar.
Tu voz puede formar parte de este cambio.
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- Pricille Tchuitio
Fundador y Director Ejecutivo, Nuvia